Conviasa: la pesadilla de volar

Viajar dentro de Venezuela, ya sea por tierra, aire o mar, es hoy en día una odisea por múltiples razones: las condiciones de los terminales de autobuses, ferrys y aeropuertos; el estado de las carreteras y de las unidades de transporte; los precios de los boletos; la calidad de los servicios; la inseguridad y los abusos. Todos estos aspectos crean un cuadro lamentable de ineficiencia e incertidumbre en el que ninguna empresa pública ni privada asume la responsabilidad.

Trasladarse de una ciudad a otra supone siempre un riesgo, la probabilidad de un incidente cualquiera que provoca algún tipo de emoción negativa en el viajante y, por lo general, un exceso no previsto en los gastos.

El pasado viernes 12 de junio, la línea aérea Conviasa, que cubre la ruta Maiquetía-San Tomé de domingo a viernes a las 12:40 de la tarde, súbitamente canceló el vuelo sin ninguna explicación. Los pasajeros, que llegamos al aeropuerto con tres horas de anticipación, fuimos sorprendidos por el inesperado anuncio, y también por la actitud de los empleados de dicha empresa pública ante nuestros reclamos. Sus respuestas acerca del motivo de la cancelación variaron de un indiferente "No sabemos" a un incierto "Estamos tratando de resolver". En el ínterin, fueron cancelados otros cuatro vuelos de la misma línea aérea a distintos destinos, y para rematar, una pasajera del vuelo procedente de Bogotá se abrió paso hasta el mostrador de Conviasa para denunciar que su maleta llegó "completamente vacía".

En vista de que el tiempo transcurría sin que la supervisora de la línea aérea nacional ofreciera ninguna solución, los ánimos se caldearon hasta desencadenar una protesta masiva a viva voz, a la que siguió la amenaza por parte de un empleado de Conviasa de llamar a la Guardia Nacional y ordenar el arresto de unos pasajeros que gritaban más fuerte que otros. Finalmente, la alternativa que ofrecieron fue la de hospedar a todos los pasajeros en un hotel y recogerlos al día siguiente, cuando abordarían otro avión que los llevaría a su destino. Mis compañeras y yo decidimos marcharnos del aeropuerto y procurarnos otra solución. Así que un viaje de apenas 45 minutos de vuelo con un boleto que costó Bs.2.680 se transformó en una odisea de varias horas, muchas incomodidades y más gastos, tal como se especifica a continuación:

Taxi de Caracas al aeropuerto de Maiquetía: Bs.1.200.
Tiempo e incidente en el aeropuerto: 5 horas.
Taxi del aeropuerto a un terminal de autobuses en Caracas: Bs.1.500.
Tiempo en el terminal de autobuses: 1 hora (No encontramos vehículo que nos llevara hasta Puerto La Cruz).
Taxi de Caracas hasta el peaje de Barcelona: Bs.5.200.
Tiempo del trayecto Caracas-Peaje de Barcelona: 4 horas, 30 minutos.
Tiempo del trayecto Peaje de Barcelona-El Tigre: 1 hora, 30 minutos. (Sin costo, porque allí nos esperaba el hijo de una de mis compañeras de viaje).

Si se tratara de una circunstancia excepcional, podría no dársele mayor importancia, pero la irregularidad en el servicio ha degenerado en un hecho cotidiano. 
Mi regreso a Caracas en el vuelo desde San Tomé que debía salir a las 2:00 de la tarde, salió a las 7:10 de la noche. La espera en el recién remodelado Aeropuerto Don Edmundo Barrios transcurrió, a partir de las 6 de la tarde, en una sala sin iluminación, sin aire acondicionado, sin cafetín, sin señal de Movistar y sin ninguna explicación por parte de la empresa aérea. Una vez en el terminal nacional del Aeropuerto de Maiquetía, pasadas las ocho de la noche, tuve que lidiar con otro abuso, el de los taxistas "oficiales" que cobran Bs.2.500 por el traslado hasta Caracas. 

A estas alturas, hay que preguntarse si el lema de Conviasa no será una burda burla, puesto que el placer de volar se ha convertido en una pesadilla. Conviasa es la única línea aérea autorizada por la Gobernación del Estado Anzoátegui para cubrir la ruta Caracas-San Tomé-Caracas, en un aeropuerto que presta servicio a la industria petrolera y a las poblaciones de la Zona Sur de ese Estado, principalmente El Tigre, San José de Guanipa y San Tomé.

Dicho sea de paso, mientras el Aeropuerto de San Tomé estuvo a cargo de la antigua Mene Grande Oil Company, luego de Corpoven y después de PDVSA, el mantenimiento de sus instalaciones fue generalmente muy satisfactorio; desde que depende de la Gobernación del Estado Anzoátegui, lo único que se mantiene y multiplica son las fallas, a pesar de la remodelación.




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Liliana Fasciani M.

Profesora de Filosofía del Derecho y de Teoría Política en la Universidad Católica Andrés Bello.

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