Una cátedra para la Historia de la Abogacía en Venezuela

Desde el año 1971, por decreto 223 dictado durante el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera [1], se celebra en Venezuela el Día Nacional del Abogado, en conmemoración del natalicio del Dr. José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla, quien vino al mundo en la ciudad de Trujillo el 23 de junio de 1772.

Bachiller en Filosofía (1791), Licenciado (1793), Doctor en Derecho en Derecho Civil y Derecho Canónico (1794), acreditado como Abogado por la Real Audiencia de Caracas (1797), a lo largo de su vida ocupó cargos cada vez más importantes que le valieron el respeto y la admiración por su grandes méritos y reconocida probidad. Fue Protector de Naturales (1798), Alcalde de la provincia de Barinas (1807), Secretario de la Junta de Barinas (1810), Diputado a la Asamblea Provincial y al Congreso Constituyente (1811), Primer Presidente del Primer Triunvirato de Venezuela (1811), Gobernador de Mérida (1813), Gobernador de Caracas (1814), Presidente de la Corte Superior de Justicia (1822-1825) e Intendente del Departamento de Venezuela (1826).

Los restos de este ilustre venezolano, fallecido en Caracas el 8 de febrero de 1829, deberían de estar en el Panteón Nacional, tal como lo propuso Guzmán Blanco, pero no ha habido manera de cumplir con ese propósito, puesto que, como explica Guillermo Morón, «fue enterrado en la Iglesia de Altagracia, por donde deben estar sus huesos, perdida curiosamente la señal que debía identificarlos»[2]. Tal era su estatura moral, que Simón Bolívar le expresó en una carta «yo soy el hombre que más admira y estima a Vd. en el mundo, porque Vd. retiene o se lleva el modelo de virtud y de la bondad útil»[3].

En Venezuela, por alguna extraña razón, no hemos sabido valorar a nuestros héroes civiles, al extremo de que ni siquiera los conocemos; tal como no hemos sido capaces de cuidar la mayor parte de las joyas arquitectónicas de nuestro patrimonio cultural. ¡Cuanto menos se ocuparía el Estado de preservar dignamente los huesos de Cristóbal Mendoza! Tampoco los de Juan Germán Roscio, cuyos restos no se sabe con certeza si están –aún– en Cúcuta, donde falleció el 10 de marzo de 1821.

Este venezolano singular, nacido en San Francisco de Tiznados, hoy Estado Guárico, el 27 de mayo de 1763, ha permanecido por más de doscientos años en el olvido, a pesar de ser «el jurista y pensador más notable de la generación de la Independencia»[4], uno de los protagonistas del histórico 19 de abril de 1810, y co-redactor, junto con Francisco Isnardy, del Acta de la Independencia.

Su obra más importante, El triunfo de la libertad sobre el despotismo, o la confesión de un pecador arrepentido de sus errores políticos, y dedicado a desagraviar en esta parte a la religión ofendida con el sistema de la tiranía[5], es de tal envergadura que en Filadelfia fue impresa tres veces (1817, 1821 y 1847), y en México tres veces más (1824, 1828 y 1857), pero para 1912 «no existía en Caracas ningún ejemplar de las Obras de Roscio»[6]. Gracias a don Pedro Grases, que se dedicó a recopilar todos sus escritos por distintos lugares del mundo, es en 1953 cuando en Venezuela se publican, en tres tomos, las Obras de Juan Germán Roscio.

No son pocos los abogados ilustres que han dejado su huella en la Historia de la Abogacía en Venezuela. Convendría, pues, que en el pensum de primer año o del primer semestre de Derecho se incorporara una cátedra dedicada al conocimiento y divulgación de la vida, trayectoria y obra de los más destacados juristas venezolanos a partir de la Independencia. Estoy segura de que cada uno de ellos sería fuente de inspiración para los jóvenes que se inician en esta magnífica carrera, si nuestras Casas de estudio consideraran reconocer de esta manera a quienes con su inteligencia, erudición, honorabilidad, mística y civismo iluminaron las aulas, el foro y las instituciones del país, en mejores tiempos que los que ahora corren para el ejercicio del Derecho y la administración de justicia.

Es por eso que me parece oportuno proponer la creación de una Cátedra con dicho propósito, que podría llevar el nombre de "Juan Germán Roscio", como parte del programa de estudios de Derecho en todas las universidades venezolanas que ofrecen esta carrera.  


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NOTAS
[1] El decreto fue publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela No. 29.540 del 21 de junio de 1971.
[2] Morón, Guillermo, Los presidentes de Venezuela (1811-1994), Planeta, 2a. ed., Caracas, 1994, p.28.
[3] Carta de Simón Bolívar a Cristóbal Mendoza, fechada en Bogotá el 16 de septiembre de 1828.
[4] Grases, Pedro, La Obra de Roscio, Presentación en Ugalde, Luis, El pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio, bid&co, editor-Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 2007, p.11.
[5] Roscio, Juan Germán, El triunfo de la libertad sobre el despotismo. Disponible en: Ebookclick
[6] Grases, Pedro, Op.cit., p.13.

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Liliana Fasciani M.

Profesora de Filosofía del Derecho y de Teoría Política en la Universidad Católica Andrés Bello.

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