El momento crucial de la oposición (I parte)

EL DERECHO FRUSTRADO 

1. El panorama actual. 2. Texto de la Nota de Prensa publicada por el Consejo Nacional Electoral. 




Entiendo a las personas que necesitan tener una esperanza, por pequeña o tímida que sea, para seguir adelante en medio de las vicisitudes sin derrumbarse, sin caer en la depresión, sin perder el ánimo para darle la cara a la vida cada nuevo día. Y con la esperanza de hallar esa esperanza en algún lado, se aferran desesperadamente a cualquier recurso –manifestar en la calle, cacerolear en la ventana, escribir en las redes, protestar en las colas, denunciar en los medios, demandar ante los tribunales, güarimbear en la autopista, impulsar un referendo revocatorio–. 

Todo vale en situaciones extremas de incertidumbre, miedo, descontento y cansancio. Nada parece suficiente cuando se trata de preservar la vida, la libertad, el patrimonio, la paz. Los venezolanos vivimos situaciones cada vez más extremas desde que el chavismo llegó al poder, y hemos luchado de muchas formas distintas contra quienes en el transcurso de casi veinte años nos han ido arrebatando la familia, los amigos, el trabajo, las oportunidades, los sueños, la justicia, la seguridad, la tranquilidad, los derechos y la vida. 

Tenemos, pues, razones de sobra para desear un cambio. Pero desear algo y obtenerlo son dos cosas distintas que, lamentablemente, no depende sólo de nosotros, sino también de los otros, los que por diversos motivos no desean ese cambio y están dispuestos a todo para impedirlo. 

Los otros tienen a su favor el poder, las instituciones y las armas; nosotros tenemos a nuestro favor la voluntad, la Constitución y una sola de las instituciones, la Asamblea Nacional. ¿Cuáles son las probabilidades de éxito de ellos y cuáles las nuestras? 

1. El panorama actual 


El régimen está electoralmente en minoría, pero tiene a su servicio todas las instituciones, el apoyo de las Fuerzas Armadas y la colaboración de grupos de choque –cuerpos irregulares armados–. Se siente fuerte en el poder, aunque se sabe débil en la opinión pública. ¿Esta pérdida de popularidad les afecta? Por lo visto, sólo en el escenario electoral, donde están seguros de no ganar hoy en día una elección en buena lid. Por lo tanto, no están dispuestos a someterse a ningún proceso de esta naturaleza. La forma de evitarlo es impidiendo que se realice. 

En los demás aspectos, su actitud y conducta son de indiferencia hacia la voluntad popular y de mucho desprecio por la vida de los ciudadanos y sus necesidades. Las políticas económicas del régimen han causado la ruina del país y son objeto de diversas críticas. Probablemente, mientras la oposición considera que esas medidas han sido un fracaso, porque han contribuido al empobrecimiento de la población y a una crisis de efectos incalculables que pasa por la escasez, el desabastecimiento, la hiperinflación, la especulación y las humillaciones, el régimen insiste en mantenerlas e inclusive en radicalizarlas. Esto lleva a pensar que deben considerarlas exitosas en función de sus propios fines, y lo son, en verdad –para ellos–, porque un montón de personas aliadas del régimen se ha enriquecido multimillonariamente. 

La oposición, por su parte, tiene el apoyo de la mayoría de los electores. La única institución con la que cuenta es la Asamblea Nacional. Sin embargo, todo el producto del trabajo legislativo ha sido inutilizado por el Tribunal Supremo de Justicia mediante sentencias que, no obstante su inconstitucionalidad e ilegalidad, impiden su ejecución. Dicho de otro modo, los poderes Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral desconocen a la Asamblea Nacional, porque es el estorbo más grande que se les ha presentado. La manifestación de voluntad de un cambio de gobierno expresada en las últimas elecciones parlamentarias fue, literalmente, burlada por el régimen, de modo que la oposición ha visto frustrado su intento de activar el Referendo Revocatorio, consagrado en la Constitución, debido a la violación de ésta por parte del Consejo Nacional Electoral, del Tribunal Supremo de Justicia y de algunos juzgados penales que se arrogaron arbitrariamente una competencia de la que carecen para dictar sentencias en materia electoral. 

Tanto el Tribunal Supremo de Justicia como el Consejo Nacional Electoral están integrados, respectivamente, por algunos magistrados y rectores cuyas designaciones están viciadas de ilegalidad por haberse efectuado en condiciones irregulares. Sin embargo, la Asamblea Nacional no ha logrado impulsar los procedimientos pertinentes para destituir a dichos funcionarios y designar a otros nuevos. 

Además, la Asamblea Nacional no ha conseguido, ni por vía jurídica, ni por vía política, hacer respetar su poder –que es el poder soberano del pueblo– y su igualdad jerárquica frente a los atropellos sistemáticos de los demás órganos del Poder Público. 

Las perspectivas del oficialismo y de la oposición respecto del poder, el gobierno, el Estado, la democracia, la Constitución y la soberanía son completamente opuestas, por lo que no existe posibilidad alguna de encontrar la mínima coincidencia. El oficialismo defiende, a toda costa y al mayor costo, el poder de quien lo ostenta, por ilegítimo que sea. Esta ilegitimidad puede provenir de distintas fuentes, a saber: la forma en que el último expresidente decidió quién sería su sucesor, fue un exceso de aquel exigir que se postulara a éste como candidato a la presidencia; el hecho de que éste fungía para entonces de vicepresidente, y sin renunciar a su cargo, como establece la Ley, se postuló como candidato presidencial; los resultados de aquella elección presidencial que fueron cuestionados por la oposición, finalmente nunca fueron dirimidos; y si le damos la importancia debida a la duda acerca del país de nacimiento del susodicho, es un requisito imprescindible que sea venezolano para ejercer el cargo de Presidente de la república, pero es un asunto todavía en las sombras. 

El oficialismo, con tal de mantenerse en el poder, se ha valido de todos los recursos legales e ilegales, de instituciones nacionales e internacionales, de factores de poder internos y externos, y sobre todo del patrimonio de la Nación. Ha traspasado todos los límites, ha violado innumerables veces la Constitución y las leyes del país, ha cometido toda clase de faltas y delitos, ha incurrido en crímenes de lesa humanidad, ha recurrido a la persecución, el acoso, la represión, la tortura, las pruebas falsas, los juicios amañados y el asesinato. 

El país y el mundo han visto, oído y conocido de tal proceder durante los últimos tres años, así que estamos todos al tanto de la situación que se vive en Venezuela. Sin embargo, ningún esfuerzo, propio ni prestado, ha sido suficiente para convencer al régimen de su necesidad de rectificar, ni para hacerle entender la voluntad de la mayoría, ni para obligarle a respetar esa voluntad y la Constitución. 

La oposición ha recorrido de cabo a rabo las vías democráticas y pacíficas, desde el diálogo y las manifestaciones públicas hasta el sufragio y la mediación internacional. Ninguno de estos mecanismos ha permitido obtener el resultado que se desea. 

El régimen no dialoga, no cede, no negocia, no transige, no concilia, no admite su fracaso, no reconoce al adversario y ahora, dada su impopularidad, no está dispuesto a someterse a elecciones, porque no está dispuesto a aceptar una derrota electoral que le obligue a entregar el poder. 

Por último, el Consejo Nacional Electoral, violando preceptos constitucionales y legales, ha pospuesto las elecciones regionales y, además de todas las trabas que a bien tuvo atravesar, ha pospuesto, con base en sentencias espurias emanadas de tribunales incompetentes, el referendo revocatorio. Ambas artimañas desnudan al régimen, sin ambages ni eufemismos, y lo muestran al completo como lo que siempre ha sido, un régimen de naturaleza autocrática y violenta.
¡Dictadura!

2. Texto de la Nota de Prensa publicada por el Consejo Nacional Electoral


20 de octubre de 2016 

Poder Electoral acata medidas cautelares ordenadas por tribunales de la República

Proceso de recolección de 20% de manifestaciones de voluntad queda pospuesto hasta nueva instrucción judicial

El Poder Electoral informa al país que ha sido notificado, por tribunales de la República, de medidas precautelativas que ordenan posponer cualquier acto que pudiera haberse generado como consecuencia de la recolección de 1% de manifestaciones de voluntad que se requirieron para validar la mediación de la organización con fines políticos MUD. 

Las medidas decididas este jueves 20 de octubre por los tribunales penales de primera instancia en funciones de control de Valencia; el tercero de control de San Fernando de Apure; el de primera instancia en función de tercero de control de Aragua y el de primera instancia en funciones de control de Bolívar fueron decididas tras la admisión de querellas penales por los delitos de falsa atestación ante funcionario público, aprovechamiento de acto falso y suministros de datos falsos al Poder Electoral. 

Estas decisiones tienen como consecuencia la paralización, hasta nueva orden judicial, del proceso de recolección de 20% de las manifestaciones de voluntad, que estaba previsto para el 26, 27 y 28 de octubre próximos, y en el que el Consejo Nacional Electoral estaba trabajando luego de terminada la primera etapa de una solicitud hecha por el partido MUD en abril pasado. 

En apego al marco constitucional, el CNE acata las medidas ordenadas por los tribunales y ha girado instrucciones de posponer el proceso de recolección hasta nueva instrucción judicial. 

El Poder Electoral reitera su llamado al diálogo nacional como fórmula democrática por excelencia para preservar la paz y la estabilidad de la República y se pone a disposición de los actores políticos e instituciones nacionales para coadyuvar en la búsqueda de las mejores condiciones que hagan fructífero este encuentro.

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Liliana Fasciani M.

Profesora de Filosofía del Derecho y de Teoría Política en la Universidad Católica Andrés Bello.

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